Es común oir a músicos, incluso profesores, decir que para poder improvisar se necesita antes tener un conocimiento armónico bastante completo; conocer las escalas, arpegios, acordes, y la relación entre ellos.
Habemos otros, sin embargo, que creemos lo contrario: cualquier conocimiento musical que se adquiera es factible de usarse en el estudio y desarrollo de la improvisación. Esto, claro, sin descuidar la parte técnica, sin la cual no se llega a una interpretación correcta del instrumento.
Y no sólo eso, improvisar con, por ejemplo, una sola figura rítmica o incluso una sola nota, es muy positivo para internalizar el nuevo material armónico y teórico, además de exigirnos más creatividad, precisamente por disponer de pocos elementos.
Veamos algunos ejercicios de improvisación usando la menor cantidad de elementos. Todos estos ejercicios están diseñados para desarrollar alguna de las tres grandes áreas, o parámetros, del lenguaje musical: RITMO, CURVA MELÓDICA Y ARMONÍA.
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